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La dieta del orgasmo: qué debes comer para disfrutar más del sexo

Aunque el orgasmo puede no ocurrir siempre durante el sexo, estaremos todos de acuerdo en que sí se trata de una consecuencia deseada y, habitualmente, buscada durante el acto. Ya estés con una escort Valencia o con tu pareja, la finalidad del sexo es disfrutar.

Un estudio llevado a cabo recientemente por una marca de preservativos apuntaba que el 84 por ciento de los hombres españoles alcanza el orgasmo con regularidad. En el caso de las mujeres, la cifra se quedaba en el 55 por ciento. Otro estudio llevado a cabo por CAM4 decía que el 5 por ciento de las mujeres españolas nunca lo había experimentado.

Alrededor del mundo, se han llevado a cabo numerosos estudios que señalan la importancia de una buena alimentación para mejorar la satisfacción sexual. Por ello, cada vez más sexólogos se han apoyado en el trabajo de nutricionistas y dietistas con tal de descubrir qué comidas potencian el deseo y cuáles podrían llegar a arruinarlo. Así nació la dieta del orgasmo.

Alimentos que aumentan la libido

El primer gran grupo de alimentos que nos ayudará a incrementar el deseo sexual son aquellos que incorporan Omega 3 a su composición. Esto genera dopamina en nuestro cerebro, el cual contribuye a favorecer el aumento del deseo. El atún, el aceite de oliva, los garbanzos, el cacao o las nueces son algunos de los alimentos de los que nos podremos valer.

Alimentos que inhiben el deseo sexual

En contra, los alimentos que reducirán nuestro deseo sexual son los hidratos de carbono, el café, el té y el alcohol. Este último, sobre todo, ya que reduce notablemente la irrigación sanguínea que se necesita para la erección y que aumenta la sensibilidad vaginal.

Como curiosidad, el tabaco también tiene este efecto en nosotros.

El menú ideal a seguir

Lo ideal es que empecemos el día con cereales integrales o una tostada de pan integral, un vaso de leche y un yogur o una onza de chocolate lo más puro posible.

La comida del mediodía debería incorporar crudités de verduras y hummus, que podemos acompañar con galletas saladas y finalizar con un poco de fruta.

La merienda debería consistir en una pieza de fruta o un poco de queso que podemos maridar con un zumo licuado de maracuyá u otra fruta similar.

Finalmente, para cenar, lo ideal sería una ensalada regada con aceite de oliva virgen extra. Como plato principal, una pequeña pieza de pescado azul a la plancha. Si queremos postre, una fruta o una alternativa dulce, siempre y cuando no incluya grasas trans.

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El sexo en el agua no es tan placentero

Practicar sexo en la ducha, en la bañera o, incluso, en la piscina, es una fantasía sexual bastante común. Y una práctica que seguro que los clientes piden a menudo a las prostitutas de lujo en Barcelona. Sin embargo, y según parece, no se trata de una práctica tan placentera como pudiera parecernos de entrada.

¿Quieres saber por qué? Te lo contamos a continuación:

Agua: el antilubricante

Para empezar, el agua es el peor lubricante que existe, hasta el punto de que puede llegar a reducir por completo la lubricación natural, lo que puede hacernos sentir molestias e incluso dolorosas rozaduras. Y esto, sin tener en cuenta de que corremos el riesgo de dar lugar a resbalones que podrían llegar a ser fatales.


Así pues, por un lado, las rozadoras causadas por la falta de lubricación le restarán atractivo y, sobre todo, mucho placer al acto sexual bajo el agua. Y, por otro lado, el riesgo a sufrir un resbalón en la ducha tampoco resulta excitante, precisamente.

Bienvenidas, bacterias no deseadas

Pero esto no es todo. Si practicas el sexo en la piscina, en el mar, en un lago o un río, vas a estar rodeado de bacterias de todo tipo que tu piel puede tolerar sin problemas, pero que es posible que tus zonas íntimas… no.

Por ejemplo, en la piscina: en el caso de que el agua no esté lo suficientemente limpia, y no posea la cantidad correcta de cloro, te estarás arriesgando a sufrir una infección urinaria. Por el contrario, un agua con demasiado cloro podría favorecer la aparición de hongos, además de que contribuirá a irritar vuestros genitales.

Otros riesgos

Por si esto fuera poco, aumentas el riesgo a la transmisión de ETS o a embarazos no deseados. Esto es así porque la fricción del agua aumenta la posibilidad de que el preservativo se raje.

Como ves, no es muy recomendable practicar sexo en estos lugares húmedos. Si quieres jugar con el agua, puedes emplear un hielo o algo similar, como helados y alimentos frescos. Incluso, si quieres, con una botella de agua, y mojando estratégicamente las zonas que os apetezca… Puedes dejar que caiga un chorro por el pecho de tu pareja, por ejemplo. Pero también te recomendamos que calientes un poco el agua para que no tenga un efecto totalmente contrario al deseado.

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Autoestima, la mejor herramienta para el sexo

La falta de autoestima siempre ha sido un problema habitual en nuestra sociedad contemporánea. Y esto pasa factura en las relaciones sociales, laborales y, también, en las sexuales. Algunas personas deciden acudir a psicólogos, mientras que otras se atreven, sobre todo, a la hora de superar cualquier problema íntimo, a buscar escorts de lujo en Barcelona y otras ciudades con las que poder mantener sus primeras relaciones sexuales, para asegurarse de que éstas resultan satisfactorias.

La sexóloga y psicóloga Ana Yáñez afirmaba hace poco que la falta de autoestima “es un factor de riesgo que aumenta la aparición de problemas sexuales y se interrelaciona con la satisfacción sexual”. Además, apunta que ambos conceptos están tan ligados que resulta imposible descubrir qué fue primero.

Por otro lado, el psicólogo norteamericano Albert Ellis aseguraba que la base de la depresión o de la ansiedad puede hallarse en unos esquemas equivocados que hemos construido y con los que convivimos a diario. La autoestima es una manera de concebirnos a nosotros mismos, es la opinión y visión que tenemos sobre la persona que somos.

Un estudio realizado por la John Hopkins Bloomberg School of Public Health, un departamento de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EEUU) apuntaba a que los tres atributos de la personalidad más ligados al nivel de satisfacción sexual son la autonomía, la autoestima y la empatía. Sin embargo, la sociedad actual se centra demasiado en agradar al otro, en lugar de a uno mismo. Queremos ser populares entre todos nuestros conocidos y amigos, tener muchos seguidores en las redes sociales y, en general, aparentar, en lugar de erotizarnos tal y como somos y aprender a seducirse a uno mismo. Los practicantes del tantra llamarían a lo que debemos hacer “despertar al amante que llevamos dentro”.

Seguridad en uno mismo vs seguridad sexual

Los anglosajones diferencian términos como “self confidence” (seguridad en uno mismo) de “sexual confidence” (seguridad sexual). Pero la seguridad sexual no es más que la confianza y la seguridad que tenemos en nuestra persona; es decir, nuestra autoestima, ligada a asuntos de cama.

Al final, la autoestima no sólo nos ayuda a tener unas mejores relaciones sociales, a afrontar el trabajo con una mejor perspectiva o a enfrentarnos a los problemas con más positividad. También nos afecta en nuestra manera de vivir la sexualidad.

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Técnicas de los masajes eróticos

Cada vez más, las grandes ciudades notan cómo crece la demanda de masajes eróticos. El estrés producido por la rutina y el ritmo diarios llevan a las personas a buscar nuevos métodos para alejarse del nerviosismo y de la ansiedad producida por diversos problemas en el trabajo o en la vida personal. Por ello, además, han crecido búsquedas en Internet tales como “masajes eróticos Barcelona”.

Algunas personas, sin embargo, todavía sienten cierta vergüenza a la hora de pedir cita para recibir este tipo de tratamientos, si bien lo han pensado en numerosas ocasiones y les han recomendado probarlo. Pero la palabra “erótico” sigue teniendo, a día de hoy, cierto estigma que hace que estas personas no se atrevan a dar un paso adelante. De este modo, se pierden los múltiples beneficios de los masajes eróticos. Entre los que se encuentran placeres incomparables, el hecho de alejar el estrés, la relajación y la mejora de la vida sexual.

Pero ¿cómo se logran estos beneficios? A continuación, te detallamos algunas de las técnicas que emplean las masajistas especializadas en este tipo de tratamientos:

Masaje ventosa

Pequeños golpes, suaves pero firmes, sobre el cuerpo del paciente. Se alternan las palmas de las manos con los pulgares situados hacia dentro y con los dedos juntos. Así, se estimula la piel, lo cual hace que se encuentre preparada para comenzar a recibir cualquier tipo de placeres. De este modo, cualquier caricia proporcionará un placer sin igual.

Masaje con puños

Esta es otra de las técnicas más comunes entre las masajistas eróticas. Utilizan sus propios puños para presionar la piel y realizan pequeños círculos con ellos. Se puede hacer en hombros, en el pecho, en los pies o en las palmas de las manos, y contribuye en gran medida a acabar con el estrés. Podríamos decir que, literalmente, aporta la sensación de liberarse de un gran peso en los hombros.

Amasamiento

Esta técnica suele reservarse para las zonas musculosas, como las caderas, los muslos y las nalgas. Las profesionales, empleando sus manos aterciopeladas, levantan y aprietan la piel de la zona entre sus dedos, y la deslizan hacia la mano contraria, que repite la jugada. Si el paciente se encuentra muy estresado, pueden llevar a cabo este movimiento lentamente, para prolongar la sensación placentera que otorga. Pero, si lo deseas, puedes pedir que aceleren el ritmo.

Pequeños golpes enérgicos

Suelen ser el último paso del masaje. Al recibir golpes ligeros, pero enérgicos, la piel queda estimulada de tal manera que esta actividad resulta excitante para quien lo recibe.

Algunas masajistas, además, acompañan estos masajes de aceites calientes que no hacen sino incrementar la sensación de placer.

¿Por qué seguir esperando para recibir uno de estos beneficiosos masajes?

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Cómo satisfacer a una mujer en la cama

Se dice que las mujeres son de Venus, y los hombres, de Marte. También se dice que las mujeres no se sienten satisfechas en la cama, por lo general. Y mucho se ha hablado sobre el orgasmo fingido.

Sin embargo, todo lo que se dice al respecto es muy poco objetivo. Tanto hombres como mujeres hablan, sencillamente, de sus propias experiencias. Comprender a las mujeres debería pasar siempre por intentar comunicarse con ellas. Incluso si decides acudir a una cita con putas de lujo en Barcelona, puedes descubrir mucho más sobre las mujeres que si te crees a pies juntillas todo lo que se dice por ahí. ¡Mucho mejor conocer la respuesta que buscas de primera mano!

Acudir a profesionales del sexo es una opción más que acertada, insistimos. Al fin y al cabo, la finalidad de una escort es satisfacer a sus clientes. Y si eso es lo que buscas, te lo dará. Cítate con putas de lujo en Barcelona y pregúntales qué les hace disfrutar más a ellas. Y qué no soportan que les hagan en la cama. No tengas vergüenza; resulta curioso que, en ocasiones, nos resulte más difícil comunicarnos que mantener relaciones sexuales. De hecho, para una chica de compañía, y para cualquier mujer, resultará halagador que un hombre se dirija a ella con la intención de tratar de satisfacer a las mujeres. Seguramente, obtendrás muchos más datos de los que esperabas.

Una escort, o una buena amiga

No es difícil encontrar prostitutas de lujo en Barcelona. Además, son reconocidas por su belleza y discreción. Así que puedes acudir a un local de escorts y citarte con la chica que más se ajuste a tus gustos. De ese modo, además de conseguir la información que buscas, también aprovecharás para pasar un buen rato. ¿Qué mejor manera de aprender que mediante la práctica?

Además, cuentas con otra opción; acudir a una chica con la que te hayas acostado en alguna ocasión y preguntarle qué le gustó y qué no del sexo contigo. Claro que, para esto, tienes que estar preparado para recibir algún golpe a tu ego, pero todo sea con tal de llegar a ser un crack en la cama.

Si esto no te convence, siempre puedes acudir a una buena amiga. Y que hable mal de sus ex amantes; eso siempre dolerá menos.

 

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Por qué me gusta trabajar como escort

En ocasiones, escucharéis a personas afirmar que las profesionales del mundo de la prostitución trabajan obligadas. No negamos que hay casos en los que esto es así; sin embargo, muchas de ellas -especialmente, aquellas que trabajan en locales o casas de citas selectas y exclusivas- han decidido el empleo en el que se desarrollan profesionalmente. Ya sea para pagarse los estudios, para poder mantenerse o porque el sexo es algo a lo que se han querido dedicar desde su despertar sexual. Por ello, hoy os traemos el testimonio de una señorita de compañía que dice responder al nombre de “Deseo” y trabajar en Valencia. Ahí va:

“Trabajar como escort en Valencia es algo de lo que me siento totalmente orgullosa, a pesar de que mucha gente, todavía a día de hoy, encuentre denigrante que una mujer se dedique a otorgar placer sexual a otros a cambio de dinero. Al fin y al cabo, ¿qué hay de malo en ofrecer orgasmos? ¿Qué tiene de humillante disfrutar del sexo, amar el cuerpo de una misma y el de los demás?

Cuando oigo que han aumentado las búsquedas de “escort Valencia” en Internet, me siento feliz. No sólo significa que no me va a faltar trabajo (algo muy de agradecer, tal y como estás las cosas actualmente), sino que quiere decir que la gente aprecia la labor que desarrollamos, que los clientes confían cada vez más en nosotras.

Además, tanto yo como mis compañeras podemos acreditar que somos mujeres con estudios. Algunas de las más jóvenes de mi agencia se están pagando la carrera y permitiendo vivir en la ciudad gracias a sus ganancias como escort. Se están formando para cambiar de trabajo en un futuro, aunque algunas que ya se graduaron en la universidad siguen aquí. Porque, al fin y al cabo, como escort en Valencia, o señorita de compañía -como queráis llamarnos-, disfrutas de tu cuerpo, conoces gente y descubres cosas que desconocías.

Me gusta trabajar como escort porque me permite estar desnuda, o semi desnuda, la mayor parte del tiempo. Eso me ha ayudado a aceptar mi cuerpo al cien por cien y a llegar a apreciarlo tal y como es ahora.

Me gusta trabajar como escort porque mis clientes son educados, respetuosos y porque se entregan tanto como yo durante mi trabajo.

Me gusta ser escort porque me permite una flexibilidad horaria que pocos empleos tienen.

Al final, debo decir, y muy orgullosa, que me gusta ser una escort de Valencia. Puedo jugar a ser sumisa, a ser la sádica en una relación BDSM, cumplo fantasías sexuales muy diversas… ¿Cómo no iba a gustarme? ¿A quién no le gusta una buena sesión de sexo?”

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Consejos de sexo de usuarios de Internet

La edición británica de Huffington Post ha recopilado algunos de los mejores consejos de usuarios de la red social Reddit para disfrutar del sexo. Al contrario de lo que recomendamos con el sexo, vamos directos al grano, sin preámbulos:

Vendarse los ojos

Una práctica que no sólo funciona en el sado. De hecho, algunas profesionales también lo suelen utilizar con sus clientes, siempre que éstos lo hayan pedido o se hayan mostrado interesados, algo que puede ocurrir con las putas de lujo de La Vie en Rose.

Dar besos en el cuello

Una zona erógena que a veces pasa desapercibida. Mujeres y hombres se derriten ante besos y suaves mordiscos en esta zona.

No tener prisa

Cualquier práctica en el sexo hay que llevarla a cabo con calma, por lo menos, al principio. Ya sea el sexo oral, el sexo anal, la masturbación, el masaje erótico… Los usuarios de esta plataforma recomiendan disfrutar de un orgasmo construido poco a poco y con esmero.

Utilizar lubricante

Dada la cantidad de lubricantes existentes en el mercado, no es de extrañar. Muchos propician sensaciones de calor o frío o incluyen sabores que incitan a practicar el sexo oral.

No limitarse al movimiento mete-saca

Hay hombres que estimulan la vagina de una mujer con los dedos y se limitan a este movimiento. Sin embargo, las terminaciones nerviosas de las paredes vaginales quedan más y mejor estimuladas cuando se cubre más superficie. Por eso, los usuarios recomiendan meter los dedos e ir doblándolos para acariciar estas terminaciones.

No temer a los preliminares anales

Incluso hay consejos para los hombres preocupados por los preliminares de tipo anal. Los usuarios aseguran, sin embargo, que los orgasmos de próstata son muy satisfactorios.

Usar una almohada

Durante el misionero, si la chica es la que se coloca debajo, los usuarios recomiendan colocar una almohada debajo de las caderas, para que el ángulo sea óptimo. Son de esa clase de trucos que conocen las puras de lujo en la Vie en Rose.

Lamer la oreja

El borde la de oreja puede ser una zona muy sensible. Además, esto hará que pueda oír cómo deslizas la lengua. Respira cerca de su oído y se le pondrá la piel de gallina.

¿Qué te parecen estos consejos para disfrutar más del sexo? ¿Seguías ya alguno de ellos? ¿Te gustaría aportar otros? No te cortes y déjalos en comentarios.

EUL mañanero

Orgasmos mañaneros: trucos para el mejor sexo cuando apunta el día

La naturaleza es sabia, dicen. Así que si los hombres se despiertan con una erección no estaría mal sacarle partido, ¿no? Hay algunos trucos para ello que profesionales como las escorts barcelona conocen. Para que sea un secreto más extendido y más personas disfruten a primera hora del día, aquí va este post.

 

Cómo tener el mejor sexo por la mañana

Lavarse los dientes

Vale, no es algo muy erótico pero tampoco lo es besar a alguien con mal aliento. Así que un primer paso y ya que estamos aprovecha para ponerte algo sexy, algo que a simple vista induzca a quitarte la ropa… Aunque a veces el mismo pijama, con un tirante estratégicamente bajado por ejemplo, ya puede funcionar muy bien.

 

Aprovechar el momento

No vamos a descubrir nada: los hombres se levantan con una erección mañanera. Por los ciclos de la testosterona. Sabiendo que él ya está listo, la chica puede entrar directamente en la dinámica sin demasiados preliminares y sorprender a su chico sentándosele encima. No hará falta mucho más para que la cosa siga su curso.

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Relatos eróticos - La Vie en Rose

En el apartamento

Después de quince años de matrimonio y dos de dudas me decidí a tener una aventura. La decisión final la tomé en la playa. Aquel verano no podía evitar fijarme en los hombres que me gustaban y pensar cómo sería su sexo y, sobre  todo, me imaginaba haciendo con ellos cosas que nunca haría con mi marido. Mi marido había sido el único hombre en mi vida y sentía una gran curiosidad por ver y tocar otros penes y con hacerlo en plan salvaje.

Cuando regresamos de las vacaciones comencé a buscar en páginas de contactos chicos que cumpliesen los requisitos que quería: ser de la zona donde tenía el apartamento, jóvenes -pero no demasiado-, con experiencia y bien dotados. Tardé casi dos meses en concertar la cita con mi primer amante: un chico de 30 años, soltero, con cuerpo de gimnasio, 22 cm y con “mucho aguante”. Quedamos para conocernos en el sótano de un hipermercado que ambos conocíamos bien.

Llegué con antelación, aparqué en el lugar convenido y esperé nerviosa su llegada. Cuando vi llegar su coche mi corazón se aceleró pero yo estaba decidida a llevar a término mi fantasía. Él aparcó a mi lado, salimos del coche, nos saludamos y él me miró de arriba abajo.

– Como ves no te he engañado.
Se lo decía porque yo me había negado a enviarle alguna foto mía y sólo le había dicho mis medidas, peso y alguna descripción física.
– Estás muy bien. – respondió él – Me recuerdas a las escorts que me reciben en La Vie en Rose.

No nos dijimos mucho más. Le dije que me siguiese con su coche y conduje hasta el apartamento. Aparcamos en una calle cercana y caminamos hasta el apartamento en silencio. Yo estaba nerviosa pero decidida. Entramos en el portal y mientras subíamos en el ascensor él miró mi pecho con ganas de lanzarse sobre él.

Por fin entramos en el apartamento. Cerré la puerta y lo lleve directo al dormitorio. Dejé el bolso sobre la cómoda, lo miré y comencé a desabrocharme el vestido. Me quité el vestido y lo dejé sobre una silla, entonces él se acercó, pasó uno de sus brazos por mi cintura y me presionó con fuerza. Yo separé mi torso del suyo para verlo, él desabrochó mi sujetador y yo terminé de quitármelo, él metió su cabeza entre mis tetas y comenzó a comerlas y a chuparlas. Le dejé hacerlo. Casi no me creía lo que estaba sucediendo.

Con dificultad le desabroché la camisa y acaricié su pecho duró como una roca. Entonces él metió su mano dentro de mis bragas y al sentirla me estremecí y lo abracé con fuerza. Poco después mis bragas cayeron al suelo y entonces le dije:

– Será mejor que nos tumbemos en la cama.

Él se separó y comenzó a desnudarse, yo me senté en el borde de la cama y me quité los zapatos y las medias, las dejé sobre la silla donde estaba el vestido y esperé a que él terminase de desnudarse.

Miré su pene y me pareció enorme. Instintivamente nos acercamos, nos abrazamos y retomamos las caricias. Al tocar su pene por primera vez un escalofrío recorrió mi espalda. Continué acariciando su sexo mientras él acariciaba el mío y me chupaba el pecho, sin atreverme a hacer lo que tanto deseaba: agacharme y chupársela.

Por fín me decidí: lo aparté suavemente, me agaché, agarré el pene con una mano y metí el glande en mi boca. Volví a estremecerme pues el glande casi no cabía en mi boca. Lo chupé y acaricié hasta que él se apartó y me levantó.

Aparté la ropa de la cama, le dije que se pusiese el preservativo, me tumbé en la cama y entonces él se colocó entre mis piernas, las abrió y comenzó a comerme el coño con ansiedad. No podía soportar tanto placer, intenté cerrar las piernas pero él me lo impidió sujetando fuertemente mis piernas y siguió hasta que ya no aguanté más y me corrí, y entonces me la metió con fuerza y se movió con fuerza y rapidez durante dos o tres minutos. No podía soportar tanto placer, grité varias veces y cuando él se detuvo sentí como si flotara.

Permanecimos inmóviles y en silencio uno o dos minutos, después él se retiró y se tumbó a mi lado. Quise levantarme pero no tenía fuerzas y me dejé caer otra vez sobre la cama. Él también estaba agotado. Lo miré: tenía los ojos cerrados y respiraba entrecortadamente. Miré su pene, todavía con el preservativo. El pene estaba apoyado sobre la barriga. Sin pensarlo, me senté sobre él, lo agarré, quité el preservativo, miré el pene con detenimiento y comencé a chuparlo y a lamerlo. Él había abierto los ojos y me observaba en silencio pero cuando comencé a chupar el pene me dijo sorprendido:

– ¿No has quedado satistecha?

Le dije que sí pero que me gustaba chuparla después de follar y entonces él me dijo que le chupase los testículos. Lo hice y poco después me dijo:

– Méteme el dedo en el culo.

Lo miré extrañada pues nunca lo había hecho ni había oído que se hiciese. Entonces él agarró mi mano, la llevó hasta mi sexo y mojó mis dedos con los jugos de mi vagina, después acercó la mano a su culo y dejó que yo continuase.

Lentamente metí el dedo dentro de su ano, me dijo que lo moviese y que se la chupase. Lo hice y enseguida el pene se levantó y se puso duro. El pene era espectacular, lo miraba, lo chupaba y lo acariciaba con mi mano, mientras  mentalmente lo comparaba con el de mi marido. Entonces hice una locura: retiré el dedo del culo, me senté a horcajadas sobre él y metí el pene dentro de mi vagina.
Al sentirlo dentro otra vez me estremecí y me incliné sobre su pecho, él me chupó las tetas, yo empecé a moverme muy lentamente, como solía hacer con mi marido cuando yo me ponía encima. Él cerró los ojos y yo seguí moviéndome, sin dejar de mirarlo. Su respiración se hizo más lenta, comenzó a jadear, yo también estaba al borde del orgasmo.

– Aguanta. – le susurré y seguí moviéndome lentamente hasta que sentí los extertores de su eyaculación dentro de mi y entonces me corrí yo.
Nos estuvimos viendo durante casi dos años. No tengo palabras para explicar lo mucho que disfruté en ese tiempo. Nos veíamos una o dos veces al mes y hacíamos locuras. Cuando estaba en la cama con él me sentía como una puta y eso me gustaba, me sentía libre de hacer lo que quería sin importarme qué podría estar pensando mi amante. Una de las cosas que más me gustaba era que se corriese en mi boca después de una buena follada. A él también le gustaba el sexo poco convencional: en la cuarta o quinta cita hice el anal por primera vez y en el segundo año comenzamos a hacer tríos con un par de amigos de él.
Los tríos me gustaban. Ser acariciada por cuatro manos y dos bocas y disponer de dos penes simultaneamente es la situación ideal para una mujer ansiosa de sexo. Me gustaban todas las situaciones que se dan en los tríos: follar y chupar simultaneamente, acariciar dos penes a la vez, y especialmente follar con uno mientras el otro mira y espera a que termine el otro para después ocupar su puesto.
Fui yo quien propuso hacer el trío. De regreso de las vacaciones de verano se lo propuse a mi amante, a él no le hacía mucha gracia, prefería tenerme en exclusiva, pero yo insistí hasta que cedió.
El amigo de mi amante estuvo cortado todo el tiempo. También era su primer trío. Cuando mi amante y yo terminamos de desnudarnos, él casi no había empezado. Me acerqué a él, lo desnudé y acaricié su sexo. Su sexo no era muy grande. Se la chupé hasta que se le levantó, después, me levanté y entre los dos me acariciaron durante unos minutos. Aquello me volvía loca, pues tenía a uno delante y otro detrás y no sabía a quién pertenecía cada mano. Cuando nos tumbamos en la cama, mi amante comenzó a comerme el coño, y yo agarré el pene del amigo de mi amante y comencé a chupárselo hasta que él se retiró para evitar correrse. Cerré los ojos y me entregué al placer.
– ¿Quieres follarla tu primero? -preguntó mi amante a su amigo, cuando dejó de comerme el coño.
– Como quieras. -le respondió.
Mi amante se retiró y el otro se puso entre mis piernas, me la metió, comenzó a follarme y se corrió en menos de un minuto. Entonces mi amante, con una sonrisa en los labios, se colocó entre mis piernas y comenzó a follarme con
fuerza. Su amigo nos miraba, de pié, desde un lateral de la cama. Extendí mi mano hasta su pene, lo agarré y acaricié el pene y los testículos mientas me follaban, hasta que sentí la llegada del orgasmo y comencé a gemir. Grité de placer en el máximo del orgasmo y cuando mi amante se detuvo me desplomé sobre la cama.
– ¿Has visto? – le susurró mi amante a su amigo cuando recuperó la respiración.
– Impresionante. – respondió su amigo.
Mi amante sacó el pene y su tumbó en la cama. Estaba encantado, siguió chuleando delante de su amigo. Yo permanecí tumbada, con los ojos cerrados, durante unos segundos, recuperándome del orgasmo. Cuando abrí los ojos vi al amigo de mi amante mirar mi sexo. Estaba asombrado. Sin cerrar las piernas le dije:
– ¿Te gusta mirar?
Él no respondió. Miré su pene, vi que tenía una media erección y entonces, me salió la inspiración de puta y le dije:
– ¿Te animas a follarme otra vez?

– Acércate. – le dije. Se puso a mi lado, le agarré el pene, me incorporé lo suficiente y comencé a chupársela mientras lo masturbaba y acariciaba sus testículos. Conseguí que el pene se levantase y entonces le dije que me follase.
Le dije a mi amante que se levantase, me puse en el centro de la cama, el amigo de mi amante se puso entre mis piernas.

– Fóllame con fuerza.
Casi no la sentí entrar pero fingí un gemido. Él comenzó a moverse con fuerza y yo lo animé a que continuase moviéndose con fuerza:
– Sigue, sigue…
– Así, así…
Le decía a cada rato fingiendo gemidos y más placer del que sentía. Cuando él estaba a punto de correrse le dije:
– Aguanta un poco más que me corro contigo.
Apenas aguantó quince segundos, se corrió y yo solté un gran suspiro y apreté mis piernas fingiendo un orgasmo.