EUL mañanero

Orgasmos mañaneros: trucos para el mejor sexo cuando apunta el día

La naturaleza es sabia, dicen. Así que si los hombres se despiertan con una erección no estaría mal sacarle partido, ¿no? Hay algunos trucos para ello que profesionales como las escorts barcelona conocen. Para que sea un secreto más extendido y más personas disfruten a primera hora del día, aquí va este post.

 

Cómo tener el mejor sexo por la mañana

Lavarse los dientes

Vale, no es algo muy erótico pero tampoco lo es besar a alguien con mal aliento. Así que un primer paso y ya que estamos aprovecha para ponerte algo sexy, algo que a simple vista induzca a quitarte la ropa… Aunque a veces el mismo pijama, con un tirante estratégicamente bajado por ejemplo, ya puede funcionar muy bien.

 

Aprovechar el momento

No vamos a descubrir nada: los hombres se levantan con una erección mañanera. Por los ciclos de la testosterona. Sabiendo que él ya está listo, la chica puede entrar directamente en la dinámica sin demasiados preliminares y sorprender a su chico sentándosele encima. No hará falta mucho más para que la cosa siga su curso.

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Relatos eróticos - La Vie en Rose

En el apartamento

Después de quince años de matrimonio y dos de dudas me decidí a tener una aventura. La decisión final la tomé en la playa. Aquel verano no podía evitar fijarme en los hombres que me gustaban y pensar cómo sería su sexo y, sobre  todo, me imaginaba haciendo con ellos cosas que nunca haría con mi marido. Mi marido había sido el único hombre en mi vida y sentía una gran curiosidad por ver y tocar otros penes y con hacerlo en plan salvaje.

Cuando regresamos de las vacaciones comencé a buscar en páginas de contactos chicos que cumpliesen los requisitos que quería: ser de la zona donde tenía el apartamento, jóvenes -pero no demasiado-, con experiencia y bien dotados. Tardé casi dos meses en concertar la cita con mi primer amante: un chico de 30 años, soltero, con cuerpo de gimnasio, 22 cm y con “mucho aguante”. Quedamos para conocernos en el sótano de un hipermercado que ambos conocíamos bien.

Llegué con antelación, aparqué en el lugar convenido y esperé nerviosa su llegada. Cuando vi llegar su coche mi corazón se aceleró pero yo estaba decidida a llevar a término mi fantasía. Él aparcó a mi lado, salimos del coche, nos saludamos y él me miró de arriba abajo.

– Como ves no te he engañado.
Se lo decía porque yo me había negado a enviarle alguna foto mía y sólo le había dicho mis medidas, peso y alguna descripción física.
– Estás muy bien. – respondió él – Me recuerdas a las escorts que me reciben en La Vie en Rose.

No nos dijimos mucho más. Le dije que me siguiese con su coche y conduje hasta el apartamento. Aparcamos en una calle cercana y caminamos hasta el apartamento en silencio. Yo estaba nerviosa pero decidida. Entramos en el portal y mientras subíamos en el ascensor él miró mi pecho con ganas de lanzarse sobre él.

Por fin entramos en el apartamento. Cerré la puerta y lo lleve directo al dormitorio. Dejé el bolso sobre la cómoda, lo miré y comencé a desabrocharme el vestido. Me quité el vestido y lo dejé sobre una silla, entonces él se acercó, pasó uno de sus brazos por mi cintura y me presionó con fuerza. Yo separé mi torso del suyo para verlo, él desabrochó mi sujetador y yo terminé de quitármelo, él metió su cabeza entre mis tetas y comenzó a comerlas y a chuparlas. Le dejé hacerlo. Casi no me creía lo que estaba sucediendo.

Con dificultad le desabroché la camisa y acaricié su pecho duró como una roca. Entonces él metió su mano dentro de mis bragas y al sentirla me estremecí y lo abracé con fuerza. Poco después mis bragas cayeron al suelo y entonces le dije:

– Será mejor que nos tumbemos en la cama.

Él se separó y comenzó a desnudarse, yo me senté en el borde de la cama y me quité los zapatos y las medias, las dejé sobre la silla donde estaba el vestido y esperé a que él terminase de desnudarse.

Miré su pene y me pareció enorme. Instintivamente nos acercamos, nos abrazamos y retomamos las caricias. Al tocar su pene por primera vez un escalofrío recorrió mi espalda. Continué acariciando su sexo mientras él acariciaba el mío y me chupaba el pecho, sin atreverme a hacer lo que tanto deseaba: agacharme y chupársela.

Por fín me decidí: lo aparté suavemente, me agaché, agarré el pene con una mano y metí el glande en mi boca. Volví a estremecerme pues el glande casi no cabía en mi boca. Lo chupé y acaricié hasta que él se apartó y me levantó.

Aparté la ropa de la cama, le dije que se pusiese el preservativo, me tumbé en la cama y entonces él se colocó entre mis piernas, las abrió y comenzó a comerme el coño con ansiedad. No podía soportar tanto placer, intenté cerrar las piernas pero él me lo impidió sujetando fuertemente mis piernas y siguió hasta que ya no aguanté más y me corrí, y entonces me la metió con fuerza y se movió con fuerza y rapidez durante dos o tres minutos. No podía soportar tanto placer, grité varias veces y cuando él se detuvo sentí como si flotara.

Permanecimos inmóviles y en silencio uno o dos minutos, después él se retiró y se tumbó a mi lado. Quise levantarme pero no tenía fuerzas y me dejé caer otra vez sobre la cama. Él también estaba agotado. Lo miré: tenía los ojos cerrados y respiraba entrecortadamente. Miré su pene, todavía con el preservativo. El pene estaba apoyado sobre la barriga. Sin pensarlo, me senté sobre él, lo agarré, quité el preservativo, miré el pene con detenimiento y comencé a chuparlo y a lamerlo. Él había abierto los ojos y me observaba en silencio pero cuando comencé a chupar el pene me dijo sorprendido:

– ¿No has quedado satistecha?

Le dije que sí pero que me gustaba chuparla después de follar y entonces él me dijo que le chupase los testículos. Lo hice y poco después me dijo:

– Méteme el dedo en el culo.

Lo miré extrañada pues nunca lo había hecho ni había oído que se hiciese. Entonces él agarró mi mano, la llevó hasta mi sexo y mojó mis dedos con los jugos de mi vagina, después acercó la mano a su culo y dejó que yo continuase.

Lentamente metí el dedo dentro de su ano, me dijo que lo moviese y que se la chupase. Lo hice y enseguida el pene se levantó y se puso duro. El pene era espectacular, lo miraba, lo chupaba y lo acariciaba con mi mano, mientras  mentalmente lo comparaba con el de mi marido. Entonces hice una locura: retiré el dedo del culo, me senté a horcajadas sobre él y metí el pene dentro de mi vagina.
Al sentirlo dentro otra vez me estremecí y me incliné sobre su pecho, él me chupó las tetas, yo empecé a moverme muy lentamente, como solía hacer con mi marido cuando yo me ponía encima. Él cerró los ojos y yo seguí moviéndome, sin dejar de mirarlo. Su respiración se hizo más lenta, comenzó a jadear, yo también estaba al borde del orgasmo.

– Aguanta. – le susurré y seguí moviéndome lentamente hasta que sentí los extertores de su eyaculación dentro de mi y entonces me corrí yo.
Nos estuvimos viendo durante casi dos años. No tengo palabras para explicar lo mucho que disfruté en ese tiempo. Nos veíamos una o dos veces al mes y hacíamos locuras. Cuando estaba en la cama con él me sentía como una puta y eso me gustaba, me sentía libre de hacer lo que quería sin importarme qué podría estar pensando mi amante. Una de las cosas que más me gustaba era que se corriese en mi boca después de una buena follada. A él también le gustaba el sexo poco convencional: en la cuarta o quinta cita hice el anal por primera vez y en el segundo año comenzamos a hacer tríos con un par de amigos de él.
Los tríos me gustaban. Ser acariciada por cuatro manos y dos bocas y disponer de dos penes simultaneamente es la situación ideal para una mujer ansiosa de sexo. Me gustaban todas las situaciones que se dan en los tríos: follar y chupar simultaneamente, acariciar dos penes a la vez, y especialmente follar con uno mientras el otro mira y espera a que termine el otro para después ocupar su puesto.
Fui yo quien propuso hacer el trío. De regreso de las vacaciones de verano se lo propuse a mi amante, a él no le hacía mucha gracia, prefería tenerme en exclusiva, pero yo insistí hasta que cedió.
El amigo de mi amante estuvo cortado todo el tiempo. También era su primer trío. Cuando mi amante y yo terminamos de desnudarnos, él casi no había empezado. Me acerqué a él, lo desnudé y acaricié su sexo. Su sexo no era muy grande. Se la chupé hasta que se le levantó, después, me levanté y entre los dos me acariciaron durante unos minutos. Aquello me volvía loca, pues tenía a uno delante y otro detrás y no sabía a quién pertenecía cada mano. Cuando nos tumbamos en la cama, mi amante comenzó a comerme el coño, y yo agarré el pene del amigo de mi amante y comencé a chupárselo hasta que él se retiró para evitar correrse. Cerré los ojos y me entregué al placer.
– ¿Quieres follarla tu primero? -preguntó mi amante a su amigo, cuando dejó de comerme el coño.
– Como quieras. -le respondió.
Mi amante se retiró y el otro se puso entre mis piernas, me la metió, comenzó a follarme y se corrió en menos de un minuto. Entonces mi amante, con una sonrisa en los labios, se colocó entre mis piernas y comenzó a follarme con
fuerza. Su amigo nos miraba, de pié, desde un lateral de la cama. Extendí mi mano hasta su pene, lo agarré y acaricié el pene y los testículos mientas me follaban, hasta que sentí la llegada del orgasmo y comencé a gemir. Grité de placer en el máximo del orgasmo y cuando mi amante se detuvo me desplomé sobre la cama.
– ¿Has visto? – le susurró mi amante a su amigo cuando recuperó la respiración.
– Impresionante. – respondió su amigo.
Mi amante sacó el pene y su tumbó en la cama. Estaba encantado, siguió chuleando delante de su amigo. Yo permanecí tumbada, con los ojos cerrados, durante unos segundos, recuperándome del orgasmo. Cuando abrí los ojos vi al amigo de mi amante mirar mi sexo. Estaba asombrado. Sin cerrar las piernas le dije:
– ¿Te gusta mirar?
Él no respondió. Miré su pene, vi que tenía una media erección y entonces, me salió la inspiración de puta y le dije:
– ¿Te animas a follarme otra vez?

– Acércate. – le dije. Se puso a mi lado, le agarré el pene, me incorporé lo suficiente y comencé a chupársela mientras lo masturbaba y acariciaba sus testículos. Conseguí que el pene se levantase y entonces le dije que me follase.
Le dije a mi amante que se levantase, me puse en el centro de la cama, el amigo de mi amante se puso entre mis piernas.

– Fóllame con fuerza.
Casi no la sentí entrar pero fingí un gemido. Él comenzó a moverse con fuerza y yo lo animé a que continuase moviéndose con fuerza:
– Sigue, sigue…
– Así, así…
Le decía a cada rato fingiendo gemidos y más placer del que sentía. Cuando él estaba a punto de correrse le dije:
– Aguanta un poco más que me corro contigo.
Apenas aguantó quince segundos, se corrió y yo solté un gran suspiro y apreté mis piernas fingiendo un orgasmo.

relato erotico

Relato erótico: Mi historia con Albert

Me casé con 25 años y a los 45 mi marido me dejó por otra más joven. En el fondo sabía que antes o después iba a pasar: solía frecuentar la casa de escorts Madrid Cleopatra, y yo lo veía bien porque, bueno, los mejores años de mi vida los había estado dedicando a mis hijos así que puedo comprender que él quisiera algo más. No me arrepentía de lo que había hecho pues tenía unos hijos estupendos y, salvo los dos años de la separación, había tenido una vida tranquila y feliz. Pero de ahí pasó a más…

En cuanto al sexo, no era consciente de las carencias y creía que mi vida sexual era normal y como mis necesidades sexuales no eran grandes me sentía satisfecha. Incluso después del divorcio no sentí especiales deseos de relaciones sexuales y no las tuve durante más de dos años.

Después de las vacaciones de Semana Santa, cuando mis hijos regresaron a los estudios, me fui a pasar unos días a la playa, sin fecha de retorno. Las previsiones del tiempo no eran buenas pero no me importaba porque más que sol quería descanso. Los dos primeros días estuvo lloviendo y los pasé en el apartamento limpiando, leyendo y viendo la tele, con las salidas imprescindibles a la calle para hacer
las compras indispensables. Al tercer día el tiempo mejoró algo y salí a dar un paseo con la intención de comprar algo innecesario y sentarme en una terraza a tomar el aperitivo que eran las dos cosas que más me gustaba hacer.

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striptease con Nerea en putas madrid

En el club de striptease con Nerea

Nerea es una mujer de armas tomar, de esas que no se cortan un pelo y van a por lo que quieren. Por eso no ha dudado nunca en ir de putas madrid o en ir a por el tío más guapo del bar porque está muy segura de sus posibilidades.

Y esta noche toca club de striptease. Siente curiosidad, nunca ha ido a uno y le pica mucho mucho la curiosidad y algo más. Va a ir con unos colegas y tienen mesa justo delante del escenario, justo en las mesas para disfrutar de una buena cena y unas buenas vistas.

Se encuentran todos en la puerta, se echan unas risas entre expectación y complicidad y ganas de entrar y desfilan hacia su mesa.

Enseguida bajan las luces y empieza a sonar el clásico tema de jazz que invita a quitarse la ropa. Y la muchacha encima del escenario sin duda se deja conquistar por la música. Esa rubia de curvas retando a la física es una leona, una bailarina nata que seduce tanto por lo que hace como por lo que poco a poco va dejando ver. Estar en primera fila tiene sus ventajas y tanto Nerea como sus colegas la devoran con la mirada y suspiran. Pero la canción ya ha llegado a su fin y la bailarina desaparece entre las cortinas.

Empezada ya la noche, piden algo de cenar y van brindando y comentando los encantos de cada una de las chicas (y algún chico) que van pasando por el show. Hasta que llega Karen, el plato fuerte, la estrella del espectáculo. Sus pechos son de otro planeta y la travesura se le adivina en esos gatos felinos que tiene. Y desde que pisa el escenario se fija en Nerea. Karen baila como si la música saliera de dentro de ella, entregada, pero no es sólo una bailarina más. Este bombón latino hace pole dance como nadie, y sube y baja, y lanza miradas, y acepta algunos billetes y le pide un lametón a Nerea cuando se acerca al borde del escenario..

Quiere meterla en el juego y a ella no le importa que lo haga.

Se muerde los labios y finalmente le chupa el pezón. Y Karen pone una mirada de vicio que enciende a Nerea. Se nota que a la artista le ha gustado también la chica y durante todo el baile se recrea en provocar a Nerea, en juguetear, en contonearse, en clavar la mirada en ella mientras le dedica todos sus movimientos. Y Nerea se contiene porque no tiene otra. Pero desea poder abordarla para un privado, despistando a sus amigos.

O con ellos.. Porque han visto el voltaje de las miradas entre Nerea y Karen y se han puesto a punto de ebullición. Desean intensamente (aunque nadie lo dice) que pase algo cuando Karen baje del escenario y que todos puedan ser parte de ese festín. Karen baja… y Nerea le pasa la flor que tenían decorando su mesa junto con una nota: “¿Nos vemos luego en un reservado?”. La bailarina le guiña el ojo. Están todos cardiacos y pululan por el local esperando que llegue la hora. Y cuando llega, sólo es Nerea la que tiene acceso a ese privilegio.

Karen intercambia algunas palabras con ella, se deja invitar a una copa y la lleva a una sala privada. Nerea no lo duda ni un segundo pero deja que la chica tome la iniciativa. Y sin duda que lo hace. La arrincona poco a poco contra la pared y le susurra a la oreja: “Tienes cara de ser muy puta”. Y acto seguido le sube la falda de su vestido y le baja las bragas y le hace un cunninlingus intenso como pocos. Es el primero que le hace una chica y Nerea no sabe a dónde mirar. No porque tenga vergüenza sino porque el placer que está sintiendo es indescriptible. Se aprieta contra la pared y gime como una perra pero no quiere que pare. Pero ella no manda y Karen sube y le come la boca y le dice que se tire encima de la cama, que le va a hacer lo que nadie le ha hecho antes.

Cuando acaban Nerea no puede ni suspirar, de lo agotada que le ha dejado tanto placer. Karen está tendida en la cama a su lado. Se inclina sobre ella, le da un beso en la mejilla y le dice: “Hasta otra, guapa. Espero verte pronto por aquí”.

A ella no le importará repetir la experiencia… Y sus amigos, bueno, sólo ganarán relatos para alimentar sus fantasías más húmedas. Muy buenos relatos.

 

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El body painting como fórmula sexual, y las fiestas arcoíris

El sexo adopta formas de lo más variopintas, hoy en día. No hay nada como pasar una noche con alguna(s) de las chicas de Escorts Madrid Cleopatra, si eres de la capital o tienes pensado un viaje hacia allí. Pero tanto con ellas o con tu pareja o compañer@ de cama, puedes recurrir a infinidad de alternativas para llevar el sexo a un nivel superior, ya sea por tórrido o como experiencia, además de apasionada, divertida.

 

Body painting: mucho más que arte corporal

Sí, lo más normal es que el body painting se relacione con una forma de expresión artística: cuerpos desnudos pintados con una variada miríada de colores y formas, documentales televisivos o exposiciones de arte. Pero de un tiempo a esta parte, circula por los sex shops una gran cantidad de productos relacionados con la cosmética erótica, y ahí es donde encontramos la relación entre el body painting y el sexo.

Se trata de una serie de productos en forma de geles, perfumes, pinturas y demás, a aplicar en los cuerpos de los amantes para potenciar sensaciones. Hay cremas de frío y otras de calor, lociones que incluyen feromonas, pinturas de sabores…

Una gran opción, en definitiva, para quienes afronten el sexo desde la voluntad por innovar y estar siempre al acecho de descubrimientos con los que mejorar sus relaciones. Pon, por ejemplo, que dibujas una diana en algún lugar del cuerpo de tu pareja de cama. A partir de ahí, el resto lo dejamos a tu imaginación.

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Mile High Club o la fantasía de hacerlo en un avión

El sexo nos gusta, nos encanta, nos apasiona. Y son muchas las fantasías o ideas eróticas que se nos pasan por la cabeza a lo largo de un día. Fantasías como hacer un intenso trío con putas madrid o como tener sexo en un lugar público. ¿Qué tal en el baño del avión?

 

Una fantasía recurrente: ¿te unes al Mile High Club?

Tener sexo en lugares públicos nos pone. Por eso los probadores de una tienda de ropa son lugar codiciado (y vigilado, desafortunadamente) y hacerlo en la calle es una idea que nos excita cantidad. Pero pocas fantasías tan recurrentes y populares hay (porque hablamos mucho de ella) como entregarnos a un polvo de avión. De hecho fantaseamos tanto con ello que quienes han tenido sexo sobre las nubes se dice que forman parte del Mile High Club. Algunos famosos como Ralph Fiennes, Janet Jackson o Richard Branson no han dudado en hacer público que son miembros del MHC.  

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El sexo oral bien hecho te da todo el poder sobre el hombre

¿Qué piensan los hombres durante el sexo oral?

Qué mejor manera de conquistar a un hombre que a través del sexo oral. Es una excelente manera para calentar la situación o para experimentar cosas nuevas. El sexo oral en el hombre provoca que tengas un poder sobrenatural sobre su cuerpo y su excitación. Las escorts barcelona lo saben. Entonces, ¿por qué no dominarlo correctamente desde el principio?

La primera regla del sexo oral es nunca hablar del sexo oral. Al hombre no le gusta hablar de ello, le gusta que se lo hagan directamente, sin tener que dar indicaciones de cómo le gusta. Es por eso que existen dos caminos a seguir para comenzar a hacerlo: que te lo pida directamente o que le sorprendas.

He aquí algunos consejos para que puedas practicar correctamente el sexo oral a un hombre: Continue reading

volverse loco en cama

5 cosas que le harán volverse loco en la cama

¿Qué es lo que hace enloquecer realmente a un hombre? Además del fútbol y los coches, el sexo es una importante fuente de deseo masculina. Sin duda, si tuviera más de un niño, te habrás dado cuenta de que cada uno tiene sus propios gustos, y son muchos los que coinciden entre ellos, como es el caso del sexo oral.

Pero, vayamos al grano. ¿Cuáles son las prácticas que dan más placer? En primer lugar, es esencial entender la visión dual del hombre, en algún lugar entre el amor y el sexo puro. Tiene su propio ranking de las cosas que ama que ver con la mujer que ama. Definimos esto como “sexo romántico.”

A continuación, se encuentran las fantasías de sexo apasionado pura que a menudo, tal vez, vergüenza de confesar, pero que lo excitan como un loco. Algunos lo odian consideran que hacen a la mujer un mero objeto, pero ten cuidado: si estás en una pareja, si estáis juntos, no debe haber ninguna vergüenza o límites. Tu pareja nunca considerará siempre como un objeto, es sólo una manera de compartir aún más placer.

Evaluamos en detalle las fantasías más ocultas (o menos, dependiendo de la relación que tiene) que los hombres adoran, en el “sexo apasionado”. Obviamente, esto no es algo universal, pero – digamos – en promedio, útil si usted no sabe aún que la otra persona, pero quiere sorprender.
5) En quinto lugar, pero muy común, nos encontramos con practicar sexo vestido, tomadas por la fuerza del momento: tan grande es el frenesí, ni siquiera tienen tiempo para desvestirse, especialmente si usted está vestido Modine, como dicen las abuelas .

4) En cuarto lugar tenemos un punto discutible: para algunos es el líder entre las fantasías, mientras que otros ni siquiera piensan. Es el sexo anal. ¿Qué puedo decir? Al igual, es principalmente una cuestión psicológica, por el sentido de la dominación, de la posesión. Continue reading

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Masajes eróticos, ¿sensualidad o sexualidad?

La diferencia entre sensualidad y sexualidad en los masajes eróticos es un poco la misma que entre erotismo y pornografía. Unos son más explícitos, otros sugieren… Hablando específicamente de los masajes hay muchos tipos de masajes que buscan dar placer y conseguir la excitación de la persona que los recibe, pero se diferencian tanto en la técnica como en las partes del cuerpo que trabajan.

Masajes eróticos sensuales

Siguiendo un poco con la metáfora de lo erótico y lo porno, los masajes sensuales serían aquellos donde prima lo erótico, los sentidos. Es decir, se trata de masajes que no buscan conseguir el orgamos sino que quieren dar placer a través del roce y las caricias pero sin llegar al súmmum que se consigue en una relación sexual o en un masaje sexual.

Técnicas. Se usan las técnicas del masaje tradicional con la diferencia que se suele usar todo el cuerpo, se añaden esencias, se rozan partes estratégicas… pero nunca se va a las zonas erógenas primarias. Por decirlo breve, los órganos sexuales no son objetivo de la sesión.

Masajes eróticos sexuales

Serían la parte explícita, en la que como en el cine porno se presta atención a los órganos sexuales. Los masajes eróticos sexuales pasan por un momento inicial en el que se parecen mucho al masaje puramente sensual pero después se llega a la segunda fase donde lo que se quiere, clara y decididamente, es que la persona que recibe el masaje llegue al orgasmo.

Para ello se estimulan las zonas erógenas, para ir entrando en calor, y se acaba en los órganos sexuales, tanto para ellas como para ellos. Para llegar al éxtasis se usan técnicas muy parecidas a las de la mastiurbación. Con este tipo de masaje erótico se busca conseguir relajación y placer extremos.

¿Sabías las diferencias entre uno y otro tipo de masaje? ¿Te atreverías con un masaje erótico sexual? No seas tímido/a y cuéntanos tus experiencias.

fantasías sexuales

¿Cuáles son las fantasías sexuales que no te atreves a cumplir?

Una fantasía es una representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes. El término proviene del concepto alemán “phantasie” desarrollada por Freud para designar a la imaginación. Las imágenes, ideas o sentimientos producidos por nuestro deseo sexual generan emociones y entusiasmo, especialmente en lo que se refiere a la violencia sexual.

Todo el mundo tiene fantasías y a cualquier edad, de manera consciente o no tan explícita. Por otra parte, las mujeres fantasean tanto como los hombres. La única diferencia es que son menos fuertes y parecen más fáciles de cumplir.

¿Para qué nos sirven?

Fantasías permiten al individuo a cortar sus problemas cotidianos y para paliar ciertas deficiencias de su vida sexual, que el ego busca escapar a través de la imaginación. Es una especie de compromiso entre el sueño y la realidad, y los tabúes.

Además, las fantasías son potentes afrodisíacos. Los psiquiatras y sexólogos coinciden en definir dos tipos de fantasías: la “creativa” que tienen como objetivo mejorar la relación sexual, el deseo de despertar; y los que pueden levantar las inhibiciones y la sexualidad plenamente expresa.

Las fantasías más comunes

Los “escenarios eróticos” aparecen ya sea durante el día o durante el acto sexual y la forma en función de la personalidad. Entre los que más se habla, en primer lugar está el deseo de que las mujeres hacen el amor en un desierto y lugar salvaje (playa, bosque …) o en pública (aparcamiento, ascensor en el lugar de trabajo).

También existen las fantasías con una persona en particular (una celebridad, un completo desconocido, un colega o amigo). Algunos también fantasean sobre el sexo completo con accesorios (con los ojos vendados o con alimentos). Por último, algunos sueños eróticos están más orientados hacia una situación (tener sexo con otra mujer, con varios acompañantes, siendo la favorita de un harén o hacer un striptease en frente de muchos hombres).

Y tú, ¿tienes alguna fantasía escondida? ¡Explícanosla!